Concha Martínez Barreto

La obra de Concha Martínez Barreto (Fuente Álamo, Murcia, 1978) supone una intensa reflexión sobre la fragilidad de la memoria y, a la vez, sobre la propia identidad, las conexiones intergeneracionales, la muerte y el olvido. A través de diferentes técnicas y medios, indaga en el pasado, pero no intentando la reconstrucción imposible de lo perdido o un árido trabajo de catalogación, sino como una tarea que da cuenta precisamente de la dificultad de toda rememoración, de la importancia de mostrar los fragmentos, las huellas que deja el tiempo.

_LOS NOMBRES

Políptico de 12 dibujos lápiz /papel 119 x  89 cm c/u. 2014 – 2015.

El encuentro con unas antiguas fotografías familiares, me lleva a plantear Los nombres, un políptico de doce piezas concebido como una intensa reflexión sobre la fragilidad de la memoria y sobre la propia identidad, las conexiones intergeneracionales, la muerte y el olvido. Dibujos minuciosos y a la vez frágiles que me sirven para dar cuenta del esfuerzo por recordar y del fracaso de ese intento; de cómo la memoria heredada está llena de elipsis, interrogantes y dudas. Pero, a la vez que hablan de la desaparición, con ellos celebro la alegría que surge en el acto de mirar las pequeñas fotografías para dibujarlas, de escrutar estas imágenes familiares y a la vez extrañas: imágenes de fiestas, de grupos que celebran algo, de personas que posan o –a veces- parece que quisieran escaparse sin saber que sus nombres se perderán muy pronto. Imágenes de ese instante fugaz que se llama vida. Mi interés en esta pieza no es el dibujo en sí o la técnica, sino el tiempo: el demorarse obsesivamente en la contemplación minuciosa de esos rostros olvidados, el de acompañarlos, el de pararse a mirar.

 

 

 _STEVEN JOHN. 2 WEEKS OLD

Fotografía / dibond.  Edición 3 ejemplares. 130 x 130  cm. 2015

 La adquisición de un álbum familiar inglés de los años cuarenta me lleva a plantear un trabajo sobre la memoria y el vínculo. De entre las cuarenta y ocho fotografías que componen el álbum, tan sólo una remite a alguien: Steven John, a la edad de dos semanas. El encuentro con esta imagen me lleva a realizar Steven John, 2 weeks old, una pieza en la que se muestra la parte trasera de la fotografía donde aparece escrito el nombre que da título a la obra, junto a cuarenta y ocho direcciones de distintos Steven John, seleccionados atendiendo a criterios de edad y proximidad geográfica al lugar de procedencia del álbum, documentando así una acción que trataría de devolver cada una de las imágenes, como en un intento frustrado por recomponer la memoria. Frente al fetichismo de cierto arte de archivo, este trabajo habla de la imposibilidad de reconstruir lo perdido con una estrategia paradójica en la que a la vez se muestra y se oculta aquello de lo que se habla. No vemos la imagen del niño, pero en esta ocasión sin embargo tenemos el nombre –a diferencia de lo que ocurría en el políptico Los nombres en los que se señalaba su pérdida-. Pero este nombre en realidad no permite ninguna búsqueda, sino sólo el acceso a un laberinto, a una encrucijada imposible.

 

Steve John. 2 weeks old. Fotografia-dibond. 130 x 130 cm. 2015

 

_STEVEN JOHN

Video  2’16’’. Edición 5 ejemplares. 2015

El trabajo con un álbum familiar inglés de los años cuarenta, me lleva a plantear un trabajo sobre la memoria y el vínculo. Junto a Steven John, 2 weeks old -una pieza que documenta una acción sobre la imposibilidad de reconstruir lo perdido-, realizo el video Steve John, en el que utilizo el tiempo sellado para generar una sensación de expectación y de impaciencia en la que uno espera que pase aquello que sabemos que no va a pasar, mostrando esa tensión entre memoria y olvido, con una estrategia paradójica en la que a la vez se muestra y se oculta aquello de lo que se habla. Un vídeo que es una fotografía, una fotografía que es un mapa: como si se quisiera ralentizar la velocidad y la facilidad al servicio de una temporalidad en la que el instante es a la vez fugacidad y permanencia.

Steve John. Video 2′ 16″. Edición 5 ejemplares. 2015

 

_MADRE

Grafito / papel 77 x 103 cm. Audio 9’58’’. 2016

 Un audio en el que leo la escena de “Bambi”, de Félix Salten, relativa a la muerte de su madre, pone voz a la imagen de la vida “congelada” de un dibujo a grafito, hablando de muerte y vínculo, del tiempo de la infancia –que pareciese detenido-, del dolor de la vida, del miedo a la pérdida.

 

Madre. Grafito-papel. 77 x 103 cm. Audio 9′ 58″. 2016

 

 _PADRE / MADRE

Pondus romanos, madera de roble, textil y cristal. 32 x 26 x 28 cm. 2016

 Utilizando dos antiguas pesas de telar romanas –empleadas en origen para mantener tensos los hilos–, realizo este trabajo que indaga en las relaciones familiares y en cómo el tiempo las va llenando de matices. Padre / Madre  es una obra sobre los afectos y el vínculo, pero también es una obra –una lucha callada- sobre las contradicciones. Las pesas, que apenas logran mantener el equilibrio sobre la almohadilla -una de ellas lo consigue mediante una pequeña barra de cristal que le hace de apoyo sobre la superficie acolchada-, son a la vez símbolo de carga y tótem. Se trata de un trabajo sobre la propia identidad, las relaciones, el tiempo y sus huellas. Una obra que habla de la necesidad de equilibrio, de la dicotomía lastre / deuda: de las heridas y el reproche, pero, sobretodo, del amor.

 

 

Padre/Madre. Pondus romanos, madera de roble, textil y cristal. 32 x 26 x 28 cm. 2016

 

 _AJUAR (Flores para un inicio y final)

Fotografía (díptico) 95 x 260 cm. Edición 5 ejemplares. 2017

 A partir de dos fotografías anónimas y raras de los años treinta –sin duda realizadas por la implicación personal que los autores tendrían con esas flores- construyo un díptico sobre la vida y su evanescencia, sobre la aceptación de la muerte y la leve huella que deja a su paso. Los ramos en la cultura occidental están cargados de ambivalencia, de connotaciones alegres y también elegíacas: celebran la llegada a la vida y sirven, a la vez, para marcar su final. La flor que comienza a marchitarse apenas es cortada es, al igual que la fotografía en sí misma, un signo de la brevedad, de la fragilidad de la vida y los recuerdos.

  

Ajuar, Flores para un inicio y un final. Fotografía (díptico). 95 x 260 cm. Edición de 5 ejemplares. 2017

 

 _YO ESTUVE AQUÍ

Neón 17 x 132 cm. Edición 5 ejemplares. 2017

Yo estuve aquí es una frase que puede leerse en numerosas pintadas, como si con ellas el hombre hubiera querido dejar testimonio de su paso por la vida. Con su luz, esta pieza habla paradójicamente de la posibilidad de la oscuridad y el silencio, del apagarse de la memoria y el cuerpo.
 

Yo estuve aquí. Neón. 17 x 132 cm. Edición de 5 ejemplares. 2017

 

 _Serie S /T

Óleo / lino. 40 x 50  cm. 2016 – 2017

 Partiendo de mi interés por la memoria, realizo esta serie sobre la identidad, los afectos y el paso del tiempo. Construidas a partir de antiguas fotografías, estas pinturas se convierten en una especie de archivo o álbum familiar, en el que las deformaciones, las diferencias de escala o las sombras imposibles muestran las costuras de la mirada: cuánto hay de imposible –de sueño, de ficción- en toda rememoración. Personas que aparecían en diferentes fotografías conviven ahora formando extraños grupos; en un escenario en el que hay algo que no encaja, dando cuenta no sólo de esa extrañeza del paso del tiempo, sino también de lo que no se alcanza a descifrar. Son imágenes que hablan de la infancia y la vida, de la velocidad del tiempo que pasa, de la soledad y los gestos con los que tratamos de evitarla… Y a la vez, de la propia pintura como de un ejercicio de amor, como si a través de ella tratara de mantener unidas esas vidas que tienden a alejarse unas de otras.

 

 

_BIOGRAFÍA

Proyector Kodak Carousel 1010 rectificado. Loop de 80 diapositivas. Edición 2 ejemplares. 2016

 La existencia de una fotografía de mi padre subido en un carro en su infancia y la casualidad de que mis propios hijos posaran de un modo similar –ochenta años después- me llevó a plantear Biografía –una obra consistente en un loop de ochenta diapositivas de niños en carros- una pieza que indaga en el paso del tiempo, en su circularidad y en los lazos familiares.

La fotografía de un niño que comienza a rodar en la vida es una imagen recurrente, llena de simbolismo y a la vez de ambigüedad ya que en muchas ocasiones esa escena no oculta su carácter de artificio, de juguete inútil, de carro que no va a ningún sitio y que en el fondo muestra el deseo de los padres de ver a sus hijos detenidos, siendo siempre niños… alejados del tiempo y la muerte. Biografía es también una indagación sobre la fragilidad de las propias imágenes que han sido compradas y en cierto modo rescatadas del pozo del olvido que es Internet para ser transferidas a un medio obsoleto y en desaparición como es la diapositiva –una especie de cine de lo inmóvil-. Su constante pasar -como el girar de los días o las vidas- habla del desgaste, de la progresiva desaparición, de la brevedad de la vida y su intensidad. Pero, a la vez, nos habla del deseo de detener determinados instantes, de la emoción de ver aún algunas vidas en ese momento en el que comenzaron a rodar.

Biografía. Proyector Kodak Carousel 1010 rectificado. Loop de 80 diapositivas. Edición de 2 ejemplares. 2016

 

_DIÁLOGOS. LO QUE QUEDA EN MI

Video. Edición de 5 ejemplares. 8’35’’ 2017

La ciudad romana de Segóbriga conoció un breve esplendor debido a sus minas de yesos y alabastros. Al agotarse las canteras la ciudad fue paulatinamente abandonada y cayó en el olvido hasta que recientes descubrimientos y excavaciones han dado a conocer la amplitud e importancia de ese lugar. En arqueología es frecuente cubrir algunas ruinas durante el invierno con tejidos especiales que protegen el yacimiento de los posibles daños que el agua y las heladas podrían causar. Diálogos. Lo que queda en mí filmado en un ventoso día de invierno indaga en la relación entre pasado y presente, entre las piedras y el viento en una secuencia en la que unas ruinas aparentemente embalsamadas se agitan  y quieren liberarse de las ataduras, en una conversación que también es en cierto modo una resurrección. Como en otros de mis trabajos hay una tensión entre inmovilidad y movilidad, entre el silencio y la escucha. Entre tiempo pasado e instante presente.

Diálogos, lo que queda en mi. Video. Edición de 5 ejemplares. 8′ 35″. 20117