Jorge Hernández

El bien del hombre es una actividad del alma de acuerdo con la virtud
Aristóteles, Ética a Nicómaco.

Cuando vi por primera vez las pinturas de Jorge Hernández no pude evitar recordar algunas teorías y tratados filosóficos sobre la felicidad. En definitiva, me daba la impresión de que el artista no deseaba otra cosa que enviarnos, como cargas de profundidad toda una sucesión de iconografías basadas en lograr un aspecto feliz y estético de la vida terrenal.  Es evidente que esta percepción vital no es nueva en el mundo del arte ni en la filosofía. Aunque, quizá sí se hace más visible en los días que nos ha tocado vivir. Es como si todo el universo se hubiera puesto de acuerdo en transmitirnos las virtudes de una vida feliz, según los paradigmas establecidos por nuestra sociedad de consumo occidental que, como sabemos, va colonizando todos los rincones del planeta, en un comportamiento estándar global y unificado.

En este plano deberíamos ubicar los trabajos de Jorge Hernández. Si Aristóteles se pregunta “qué es lo que la gente desea”, en la actualidad nos preguntamos “que es lo que nos dicen que deseemos”. En la primera acepción aristotélica hay un remanente principal basado en la razón de nuestros deseos, es decir, una felicidad concentrada en la virtud como piedra valiosa de excelencia. Sin embargo, en el siglo XXI parece que la virtud ha dejado de ser un instrumento fundamental, y el término excelencia ha perdido el valor intrínseco de tiempo pasados. Sin embargo, esto no quiere decir que nos hayamos quedado huérfanos sobre los referentes de nuestra felicidad, sino que nos movemos, o nos mueven, en otros parámetros para alcanzar nuestro objetivo.

En este sentido, las obras de Jorge Hernández transpiran un común denominador que podríamos calificar como de “atmósfera feliz”. En todas ellas, sus personajes mantienen la dignidad de estar satisfechos consigo mismos, incluso, a pesar de los inconvenientes o desgracias que les acontece la vida cotidiana. Es evidente que el artista mantiene, a toda costa, la supervivencia de sus protagonistas, bien bailando entre los árboles de un bosque junto a una avioneta recién estrellada, o en sus vidas más simples y cotidianas. Es como si el pintor quisiera indicar que nada puede enturbiar nuestra felicidad, transportando desde su pincel destellos de optimismo, a veces tan desmesurado, que roza el surrealismo más impertinente o la consciente y estudiada superficialidad a lo Kate Moss.

En este sentido, la obra de Jorge Hernández mantiene un discurso capaz de ser reconocido y valorado por su universalidad. Nos referimos al objetivo de “ser feliz”; al concepto de felicidad idealizado en una abstracción insólita, repleto de figuras y paisajes idílicos e irreales, en los que el artista nos transporta a décadas anteriores como si de una gran superproducción de Hollywood se tratara.
Cada obra de Jorge se mantiene encapsulada, paralizada, en una situación de extrema felicidad. Sus gamas cromáticas y ágiles pinceladas mantienen inmovilizada la escena en un ambiente de infinito optimismo. Mientras que sus acabados en resina de poliéster la recubren, a modo de gran protector,, contra los agentes externos que puedan enturbiarla.
Quizá estemos definiendo la estética más cercana a la idealización, de la que Platón  y da Vinci estuvieron más cómodos y prolíficos. Es muy probable que Aristóteles y su metódica “razón” hayan quedado marginados en estos tiempos que corren. Sin embargo, Jorge Hernández nos transmite, en sus acrílicos sobre tabla, toda la ironía necesaria para que podamos esbozar nuestra sonrisa más “giocondiana” al esperar mejores ciclos.

Ramón García Alcaraz.

Let’s stick together, 2015. Acrílico y resina sobre tabla. 122x140cm

Pride, 2015. Acrílico y resina sobre tabla. 130x122cm

El rancho del tiempo. Acrílico y resina sobre tabla. 20×30 cm

Fallado – 2013. Acrílico y resina sobre tabla. 50×70 cm

La rabia del hombre tranquilo. Acrílico y resina sobre lienzo.  20x30cm.

Naturaleza sabia,hombre…. – 50×50 cm

Bad. 20x30cm

El faro – 175x190cm

Exit. 100x122cm 

Break-fast. 122x140cm

The way to paradise (II) – 100x140cm

The beginning – 50x70cm – acrílico sobre tabla

El Proyecto Perdido – 2010 – 24×30 cm – acrílico sobre tabla

Actitudes – 2013 – 80x40cm – acrílico y resina sobre tabla

El sueño de la ballena – 50x70cm – acrílico sobre tabla

Un Sueño Menos – 2010 – 24x30cm – acrílico sobre tabla

El hombre que bajaba árboles – 20x50cm – acrílico y resina sobre lienzo.

Felicidad – 2013 – 40x80cm – acrílico y resina sobre tabla.

Art creates illusions – 2010 – 100x130cm – acrílico sobre tabla.

Atlantis (II) – 2013 – 100x120cm – acrílico y resina sobre tabla

Poder – 2015 – 50x70cm – acrílico y resina sobre tabla.

Twenty century love(IV) – 195x195cm

Y yo – 50x70cm – acrílico y resina sobre tabla.