Santiago Talavera inaugura la versión 3.0 de HAUTOPOLIS

21.03.2024

Del 14 de Marzo al 16 de Junio // Nave Sotoliva, Santander

“Sigo pensando que a través de cierta imaginería catastrofista se puede dar un toque al público”. Eugenio Trías

Como ocurre con un buen vino, hay ideas que deben reposarse cierto tiempo para así lograr ese matiz hasta entonces impensable.

Este es el caso de la exposición que el pasado 14 de marzo se pudo inaugurar en la Nave Sotoliva (Santander), reformulada cuatro años más tarde por el comisario Fernando Castro López y el artista santiagués, Santiago Talavera.

Si hay algo que caracteriza la muestra es como no solo se ha redefinido formalmente en el tiempo, sino que tambien condujó al artista a que se replanteara propio sentido de su obra. La pandemia y el trabajo en cinco estudios en ciudades como Madrid, Galicia y Marruecos influenciaron a que las imágenes post apocalípticas de Talavera adoptaran otras técnicas, además de conseguir un tono de urgencia y actualidad muy especial. Fue durante el confinamiento, donde el artista indagó acerca del propio significado en el arte del uso de imágenes fantasmales. Al igual que en el cine, Talavera llegó a la conclusión de que el exceso de imágenes distópicas tiene un efecto adictivo en el público, incluso desmovilizador de cualquier intento de mejora. Esta conclusión motivó en concreto la creación de la obra con neones No more distopía, la cual además de querer superar ese mensaje pesimista, pretende fomentar la esperanza incluso en situaciones catastróficas.
Catástrofes como la que vivió en 2021 el estudio de Talavera , que tras la borrasca Lola quedo indundando sus trabajos. En shock y con sus cuadros encharcados,Talavera explica ponerse a pintar una a una las butacas vacías de su obra Reinventar el espectáculo, inspirada en el auditorio Český Krumlov (Chéquia). Gracias a esa catarsis y los sucesos personales y profesionales que le ocurrieron durante esos años, Hauntopolis: Teatro del Fin del Mundo  vuelve con un nuevo significado: desenterrar  fantasmas como los del desafío climático o el impacto de las redes sociales que rondan las ciudades contemporáneas.
¿Que hay de real en la distopía que nos mantiene tan enganchados? Una auto-performance expositiva donde tras ser instalada y permanecer vacía durante meses, no sólo nos invita a nosotros sino tambien a nuestra curiosidad más infantil; aquella que cree en un mundo mejor donde la imaginación y la nostalgia pueden existir separadas.
Laura Mateos Alonso
El reportaje ha sido creado por la empresa de fotografía  Campo visible