Wounded Achilles

Kepa Garraza

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Carbón comprimido sobre papel
150 x 120 cm
2026
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Artista

Kepa Garraza

Sobre el artista

WAR es una nueva serie de obras concebida como un proyecto de análisis crítico sobre las representaciones de la guerra y sus efectos en las sociedades contemporáneas. A través de una pluralidad de enfoques, esta serie examina tanto las narrativas que glorifican el conflicto —operando desde la propaganda o la exaltación patriótica— como aquellas que lo abordan desde sus dimensiones más devastadoras: el sufrimiento humano, la destrucción material y el trauma colectivo.

El proyecto surge en un contexto marcado por una creciente inclinación hacia discursos y prácticas belicistas, impulsada por la reconfiguración del orden internacional hacia un sistema multipolar y por la intensificación de las tensiones geopolíticas. Esta coyuntura, sin precedentes en las últimas décadas, apunta a un proceso sostenido de rearme y a la normalización de la retórica de la confrontación. Las implicaciones de este escenario podrían desembocar en conflictos armados cuyas consecuencias, lejos de ser meras hipótesis, resultan cada vez más previsibles.

La serie no solo aborda la representación de la guerra desde una óptica contemporánea, sino que propone también un diálogo con el pasado, centrado en analizar cómo se han representado los conflictos armados y sus consecuencias a lo largo de la historia. Si nos remontamos al mundo antiguo, encontramos que la guerra era concebida y representada como un acto heroico, una oportunidad para demostrar virtud y valor, y no solo como un medio para ejercer hegemonía militar o humillar al enemigo. Este enfoque heroico fue evolucionando con el tiempo, adaptándose a los distintos contextos históricos: unas veces desde una perspectiva religiosa, otras desde el patriotismo o la defensa del territorio.

No es hasta la Primera Guerra Mundial cuando la representación de la guerra se vuelve masivamente crítica. Escritores, artistas y cineastas comienzan a retratarla como un absurdo, un sinsentido, una maquinaria despiadada que tritura cuerpos y almas. Surgen entonces las voces de soldados traumatizados y civiles desplazados, revelando el inmenso poder destructor de la guerra moderna. Este efecto se intensifica aún más con las consecuencias devastadoras de la Segunda Guerra Mundial: los campos de exterminio, el genocidio y el uso de bombas nucleares sobre Japón.

En la actualidad, tras más de 80 años sin un conflicto de confrontación directa entre grandes potencias, la representación de la guerra oscila entre la denuncia y el espectáculo, entre el trauma y la gloria digitalizada. La narrativa bélica se multiplica, se fragmenta y se digitaliza. Desde la pantalla de un teléfono móvil, es posible ver en tiempo real bombardeos, desplazamientos de refugiados y testimonios de soldados o víctimas civiles. La guerra ya no es narrada exclusivamente por los gobiernos o los medios tradicionales, sino también por quienes la viven desde dentro, muchas veces con un teléfono en mano. Esta descentralización narrativa ofrece nuevas perspectivas, más cercanas y crudas, pero también facilmente manipulables.

En los últimos años, esta retórica belicista ha vuelto a aflorar con fuerza. Como he mencionado al presentar esta serie, la aparición de un sistema de gobernanza multipolar ha intensificado las tensiones entre los principales actores globales. Se ha iniciado una competencia que no solo implica un proceso de rearme, sino también la implementación de una narrativa de guerra presente constantemente en nuestra realidad. Factores como la lucha por recursos naturales escasos o la creación de nuevas zonas de influencia política parecen llevarnos a un escenario que recuerda inquietantemente al rearme de Europa en los años 30 del siglo XX. Un proceso donde la guerra se presenta como algo inevitable para defenderse de un enemigo belicoso, pero en gran medida indeterminado. Mi intención de esta nueva serie es generar un conjunto de obras que nos permita reflexionar sobre la peligrosidad de estos discursos belicistas, no solo desde una perspectiva actual, sino estableciendo un diálogo con el pasado. Lejos de cualquier romanticismo heroico o banalización mediática, este proyecto propone una mirada que desactive las ficciones glorificadoras del conflicto y nos recuerde que la guerra, en última instancia, es sinónimo de muerte, sufrimiento y destrucción irreparable.

— Kepa Garraza.